Review de “Russian doll”.

Netflix nos encandila con sus productos audiovisuales siempre candentes, explorando nuevas formas de contar historias e intentando crear contenido que nos lleve a la reflexión y el análisis. Hace poco se estrenó la serie Muñeca Rusa, una comedia negra en la que la protagonista se ve atrapada en un bucle temporal: cada vez que muere revive la misma noche una y otra vez, su cumpleaños. La serie está plagada de reflexiones sobre la vida misma y se podría decir que su trama gira en torno a la idea sobre una búsqueda de la felicidad y el sentido de la vida.

Nuestra protagonista, Nadia, es una persona que ha tenido una vida complicada. Ha asistido al psicólogo desde que era pequeña debido a los malos tratos que sufrió por parte de su madre, quien estaba un poco trastornada y no era consciente completamente de cómo se debe criar a una hija. Nadia, que viene arrastrando estos problemas desde hace años, tendrá que encontrar la forma de afrontarlos y solucionarlos. Para ello cuenta con una inteligencia extraordinaria, tanto, que consigue un puesto como programadora en una empresa de videojuegos. Su mente es analítica, así que poco espacio cabe para lo sobrenatural o lo fuera de lo común.

Es por esto, que ni siquiera cuando empieza a morir una y otra vez y a revivir la misma noche, deja a un lado sus convicciones. Se plantea, de hecho, la posibilidad de estar atrapada en una simulación, lo que nos hace preguntarnos otra cosa: ¿vivimos en una simulación? Parecería que la realidad tuviese un bug, un fallo, que alguien estaba programando la vida de Nadia y cometió un error algorítmico provocando que muera una y otra vez. Al darse cuenta e intentar “arreglar” ese glitch, distorsión, que sufre su realidad. Mientras vemos la serie nos da la sensación de estar siendo engañados y nos lleva a cuestionarnos nuestra propia realidad.

Otra de las dudas que nos cabe preguntarnos es ¿por qué la serie se llama Muñeca Rusa? Quiénes hayáis tenido alguna vez uno de estos juguetes sabréis que se trata de una serie de muñecas que están insertadas unas dentro de otras; cada una es más pequeña y tiene menos detalles que la anterior. Pues en la serie ocurre algo similar. Cuando Nadia empieza a morir los detalles de la realidad empiezan a difuminarse por cada nueva muerte: los espejos desaparecen, las mascotas, incluso las personas, hasta que solo queda lo esencial. Al igual que una muñeca rusa, los detalles se vuelven borrosos porque no hay espacio para nada más que lo verdaderamente importante en la vida de Nadia.

En estas condiciones tendrá que extraer una enseñanza de todo este proceso para poder curarse, reconciliarse con la niña que fue en su infancia, e intentar avanzar con su vida. Sus amistades jugarán un papel muy importante en su proceso de curación, deberá aprender a valorar a aquellos que la rodean (cosa que al principio vemos que no ocurre), y sobre todo a dejar de ser tan sarcástica y nihilista.

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