Fetichización de los hombres gays: fantasía o realidad.

Una vez más, me he atrevido a hablar acerca de algo que no me toca. Parece que todas, servidora incluida, sostenemos una idea de lo que significa la fetichización de personas que se salen de lo normativo, en cuanto a sexualidad, identidad, cultura y costumbres se refiere. Sin embargo, yo he sido la primera a la que esta cuestión la ha pillado por sorpresa, ya que, indagando acerca de este tema he descubierto una cara de la homofobia y la sexualización, habitualmente a nuestro alrededor, sobre lo que todas hemos oído hablar: El yaoi.

El yaoi, también conocido como Boys’ Love, es un término japonés utilizado para denotar la representación artística, erótica, sexual y romántica de relaciones enfocadas en dos personas de sexo masculino. A su vez, es un acrónimo de la frase “Yama nashi, ochi nashi, imi nashi”, que significa sin clímax, sin resolución, sin sentido.

De por sí, el yaoi no está dedicado al público gay, sino que está escrito por y para mujeres heterosexuales; para su disfrute a base de historias conformadas según los estereotipos del amor romántico protagonizadas por varones atractivos y profundamente normativos.

Los personajes principales de este género, frecuentemente, se ajustan al estereotipo del seme, “activo” o figura dominante que se asocia de acuerdo con la figura del hombre heteronormativo, y uke, “pasivo” o figura sumisa asociada a la feminidad, a la debilidad “propia” de una mujer, fortaleciendo el estereotipo del rol hombre-mujer dentro de las relaciones homosexuales.

Pero la cosa no acaba ahí. En las historias yaoi, los personajes femeninos tienden a tener roles muy reducidos o su aparición es invisible. Las madres, en particular, son retratadas negativamente. Es por ello, que el yaoi es un género considerado misógino al presentar habitualmente al género femenino como antagonista en la narración.

Por otra parte, dentro de estas relaciones afectivo-sexuales es muy común encontrarnos con la romantización de las violaciones. El coito anal se entiende como un medio de expresar el compromiso con un compañero, y en el yaoi, la aparente violencia de la violación se transforma en una medida de pasión.

Han sido muchos activistas homosexuales quienes han criticado la forma en la que la identidad lgtbi+ de los personajes es retratada en las obras yaoi. Un aspecto del yaoi que ha alertado a la crítica son los protagonistas masculinos que no se identifican ni se definen a sí mismos como homosexuales afirmando estar enamorados de otra persona de su mismo sexo, un hecho que acentúa el estereotipo del “heterocurioso”, de la homosexualidad como fetiche y objeto sin fundamentos, de la promiscuidad, del mensaje presente y erróneo que se atribuye al colectivo de que el amor todo lo puede, de que la lucha lgtbi+ se define a través del amor y la sexualidad. A la vez, esto también se ve como un camino para evitar la necesidad de abordar temas prejuiciosos contra individuos que afirman que nacieron gays, lesbianas, bisexuales o transexuales quitando la importancia y relevancia que pertenece a problemas que llevan a la homofobia, la plumofobia, la bifobia y la transfobia y que matan y discriminan a miles y miles de personas cada año.

“El género carece de información exacta sobre hombres homosexuales y convenientemente evita el verdadero prejuicio y discriminación que estos hombres reciben de la sociedad. Más importante aún, la representación de hombres gays como individuos ricos, guapos y bien educados son simplemente un medio para alimentar las fantasías de masturbación de mujeres heterosexuales”. ​


Masaki Sato, activista japonés de los derechos homosexuales.

Contar vivencias y narrar una historia que no has sufrido es una tarea laboriosa y que debe tratarse desde el respeto, por el simple hecho, como he dicho, de no padecer dicha experiencia. Como mujer cishetero, acostumbrada a la cosificación por parte de los hombres heterosexuales, nunca se me había planteado el hecho de que un hombre pudiese ser objeto de fetiche de una mujer, y menos un hombre homosexual.

A quienes lo leáis, os invito a indagar, a estudiar y a examinar, a preguntar a vuestro entorno y a profundizar.

Quiero agradecer a todos los chicos que me han contado su experiencia y que me han ayudado a la hora de realizar esta publicación ya que me han mostrado el recorrido por el cual debía indagar. Gracias por hacerme aprender y crecer.

Bibliografía:

Vincent, Keith (2007). A Japanese Electra and Her Queer Progeny.

Cha, Kai-Ming (2005). Yaoi Manga: What Girls Like?

Mizoguchi, Akiko (2003). Male-Male Romance by and for Women in Japan: A History and the Subgenres of Yaoi Fictions.

Kazumi, Nagaike. Perverse Sexualities, Perverse Desires: Representations of Female Fantasies and Yaoi Manga as Pornography Directed at Women.

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