Bailando entre verdades

Hace unos meses se estrenó en Netflix La Maldición de Hill House, una serie de suspense, heredera del imaginario gótico de finales del s. XVIII. Desde las apariciones fantasmales hasta la arquitectura victoriana de la mansión de los Hill sentimos cómo el tenebrismo baña cada fotograma de esta magnífica serie.

Si bien se podrían abrir muchas aristas y podríamos comentar muchos aspectos más que interesantes sobre esta serie, yo voy a intentar arrojar luz en un aspecto que me parece muy interesante: la construcción de “lo fantástico” en la serie.

Esto lo haremos aplicando la teoría de lo fantástico sobre uno de los personajes principales de la serie: Steven Crain. Por tanto, os voy a pedir que mantengáis en vuestra mente la imagen de este personaje mientras leéis esta entrada.

Para construir el efecto fantástico es necesario que se den tres puntos claves que describe muy bien el teórico David Roas:

1) El espectador (es decir, nosotros como consumidores de la serie) debemos considerar el mundo de los personajes como un mundo real y afín al nuestro,de forma que los acontecimientos que se desarrollen en la trama oscilen

2) Es necesario que esta vacilación se manifieste a través de alguno de los personajes, de forma que sintamos representada esa duda.

3) Por último, debemos adoptar cierta postura frente al contenido que estamos consumiendo, es decir, tenemos que estar predispuestos a sentir la vacilación del personaje.

Pero esto no es todo, ya que como bien apunta otro gran teórico de lo fantástico Tzvetan Tódorov, todo relato fantástico se articula en torno al concepto de la Verdad. Es el sentimiento de vacilación, de duda, el que genera el efecto de lo fantástico, y esta vacilación no sería posible sin la presencia de una Verdad. Hablamos de Verdad en mayúsculas porque el ente que percibe dentro de la historia tiende a analizar desde una perspectiva lógico-deductiva los hechos que ocurren a su alrededor, con la esperanza de encontrar una explicación razonable dentro del marco de las leyes de la naturaleza. Vamos, básicamente lo mismo que nos pasa a mí y a ti cuando de noche vemos el montón de ropa en la silla de nuestra habitación y durante una milésima de segundo creemos que un señor un tanto creepy nos está observando.

A partir de aquí pueden ocurrir dos cosas: que el protagonista piense que hay un fallo en su percepción, o que realmente esté presenciando algo sobrenatural. Esto último cambiaría completamente las leyes naturales que rigen la realidad en la que vive.

Con el marco teórico ya establecido, lo único que nos queda es averiguar cómo se refleja en la serie. Todos los personajes están constantemente vagando en esta vacilación: “¿es real esto que estoy viendo? ¿realmente están llamando a la puerta? ¿existe la casa del árbol de Luke? ¿me estaré volviendo loca?”; pero a mi entender, es Steve Crain nuestro protagonista fantástico, nuestra encarnación de la vacilación, y os voy a explicar por qué.

Steve nunca ha creído en fantasmas, ni siquiera cuando de pequeño vivió rodeado de ellos. Para él todo tiene una explicación completamente lógica, y esta es que su familia sufre de una enfermedad hereditaria similar a la esquizofrenia, lo que explica las voces, las apariciones y las alucinaciones que toda la familia sufre a lo largo de toda la serie. Steve cree hasta el final que todo está en sus cabezas y nada es real, pero constantemente tiene que luchar contra las apariciones del cadáver de su hermana Nell.

No será hasta el final que tendrá que reconocer que los fantasmas existen y que la casa donde vivió su infancia está realmente encantada. En este caso, tenemos el segundo de los escenarios posibles planteados por Todorov: la realidad no es la que ellos creían y las leyes de la naturaleza no siempre pueden explicarlo todo. Desde luego, el sentimiento de vacilación y, por tanto, lo fantástico, está presente constantemente en todos los capítulos.

Si os gusta la estética del romanticismo oscuro y las intrigas que mezclan problemas familiares con momentos de tensión propios de una película de terror, esta es vuestra serie. No solo os va a poner los pelos de punta si no que la trama principal os invitará a reflexionar sobre una realidad que sufren muchas personas: la toxicidad que se vive en un entorno familiar hostil.

Desde aquí os invito a disfrutar de esta serie maravillosa y a que compartáis vuestras impresiones.

Bibliografía:

ROAS, D. Teoría de lo fantástico, editoral Arco/Libros

TODOROV, T. Introducción a la literatura fantástica, editorial Espacios del saber

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