Corrección política, humor y opresión.

La corrección política es un tema poco definido. Se puede entender como una forma de autodisciplina que no nos permite sobrepasar ciertos temas como la emancipación de la mujer, la opresión de clase o la jerarquización de las etnias. Este concepto puede parecer nuevo, pero no lo es. Nació en los campus estadounidenses porque había menos gente blanca y más mujeres. Lo que molestaba era que estaban hablando sobre sus violaciones en campus y discriminación hacia personas racializadas. Apareció por una viñeta de 1990 y una posterior película.

Lo que hoy nos interesa es que sus formas sí que han cambiado. Sobre todo entrada la posmodernidad, esto es, la contemporaneidad ideológica y social.

Hemos vivido en una sociedad totalitaria y ahora la posmodernidad ya no es como antes. En otros tiempos la orden era “esto es de esta manera, sólo hazlo”,mientras que actualmente sería “yo no te voy a forzar sobre hacer esto, deberías ser tú el que quiera ir libremente porque sabes que esto es bueno para ti o haces bien a alguien”. Esta segunda orden es mucho más autoritaria,potente. Porque parece que nos niega el derecho a protestar.

Hay discrepancias y acuerdos respecto al tema de la corrección política. Como ocurre con todo, lo que resulta lesivo para la persona es el modo en el que esta herramienta se usa. La corrección política es, en muchos casos, malentendida como perjudicial. Sin embargo, esto solo sucede si el foco que usamos es por el público o por lo malo.

Es decir, si usamos la corrección política solo para intentar dar ejemplo, controlarse por la mirada del resto, resulta absurda. Si por el contrario, usamos la corrección política para intentar evitar el daño, nos puede servir de ayuda.

El problema de la corrección política es que está en las voces incorrectas y es tomado de manera equivocada. En ambos bandos. Sabemos que, en ocasiones, es mejor la corrección política que la opresión abierta. En realidad, la corrección política es uno de los mayores logros de nuestra época, porque denota una nueva sensibilidad hacia el sufrimiento de las personas oprimidas.

El problema es que es una lección y cuando nos dan lecciones tendemos a vernos como personas que oprimen, con el sentimiento de culpabilidad incluido. Nos damos cuenta de que no es solo lo que hacemos o decimos, sino lo que pensamos lo que tenemos que reeducar.  Parece que con la corrección política tienes que ser capaz de justificar todas tus acciones.

Entendida como una forma de autocontrol o disciplina, en ella sí que entra no hacer determinadas bromas que perpetúen ciertos comportamientos, actitudes y opresiones. Muchas personas defienden este tipo de humor porque les aproxima a esas personas cara a cara. Sin embargo, lo cierto es que el humor que se hacen no se hacen desde el grupo de las personas oprimidas, sino desde una distancia con esas personas oprimidas. Nos eleva a una posición cómoda.

Es obvio que el humor expresa las dinámicas de poder que hay en una sociedad. No decimos tampoco que lo llamado call-out culture, esto es, una denuncia pública, colectiva y sistemática hacia la persona o personas que hayan cometido un error o que hayan dicho algo ofensivo también resulta lesiva.No solo para la persona contra la que vaya esta denuncia, sino contra su ideología. Tenderá inevitablemente a pensar del lado contrario a quien le hace daño y eso es justo lo contrario a lo que pretende la corrección política.

El humor ya en estos puntos es arma y defensa. Pero es desde donde se haga ese humor cuando actúa como elemento opresivo o como arma contra lo hegemónico. Podríamos definir tres niveles que no son más que reflejo de la jerarquización social.

El humor hecho desde arriba hacia abajo es el que resulta lesivo,es el que aplasta y ahora. Sin embargo, el humor desde dentro y hacia dentro es una de las herramientas más sanas que podemos tener. Nos ayuda a ver nuestros fallos y todo lo bueno que conlleva reírse de nuestras propias ideologías, acciones y actitudes.

Es el humor hacia arriba aquel que de verdad sirve como arma, el que se mete con lo establecido y el que puede llegar a ser un instrumento social. Porque cumple como una negociación como la que nos aproxima a esas personas y no es solo humor. No todo es “solo algo”porque todo lo cultural revela algo sobre la cultura social.

Tampoco podemos negar que el hecho de hacer un humor de arriba hacia abajo hace que sean las personas de arriba las que califiquen el estatus social de los de abajo. Lo justo sería que se nos llamasen tal y como hemos escogido, no con lo que alguien ha escogido para ti. 

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