El expresionismo de Carlos León.

Hace unos días me encontraba paseando por el centro de Granada cuando descubrí el Centro José Guerrero, un espacio diseñado como una pinacoteca en la que se exponen obras de carácter pictórico de José Guerrero y otros artistas similares. El gusanillo de la curiosidad me picó y decidí entrar a ver con qué me encontraba.

Para mi sorpresa descubrí una exposición de lo más interesante sobre Carlos León, un pintor expresionista amigo de José Guerrero y cuya obra pictórica es un referente fundamental de este estilo. Sus cuadros son una mezcla de colores llamativos que a simple vista pueden parecer puramente abstractos o que no remiten a ningún referente real, pero si observamos con detenimiento podremos descubrir los matices que se esconden detrás de las pinceladas (también debido a que los títulos de las obras ayudan a orientar).

En las tres plantas que tiene el Centro José Guerrero, se han dispuesto las obras de Carlos León siguiendo un orden específico. De hecho, muchas de ellas son expuestas por primera vez.

Al entrar nos encontramos de frente con su díptico Granate y Humo, que es la imagen que acompaña a esta entrada. Una obra de lo más abstracta y expresionista que nos atrapa con sus colores y formas explosivas.

En la primera planta nos topamos con “los oros y las brechas”, unas obras que homenajean a la histórica de Víznar, el paraje donde hay señalizadas fosas comunes del periodo de la guerra civil, y también una serie de pinturas negras. Quizás estas, lienzos completamente cubiertos de pintura negra, remitiesen las famosas pinturas negras de Goya.

Subiendo la primera planta están las Pink Requiem, cuyo título contiene una paradoja que alude a lo que es su pintura y su obra: por una parte, posee un lado muy moderno de hoy, y por otra, tiene una base clásica muy obvia. Ese juego de palabras ilustra las influencias y los términos en el que se mueve el trabajo de Carlos León.

Para cerrar la exposición tenemos una serie de Estanques en los que León nos remite a paisajes naturales a través de una pintura automatista, que es cuando el pintor se deja guiar por el subsconciente configurando una técnica surrealista. Los colores son intensos y las referencias reales subyacen entre los trazos. Gracias a ello, podemos descubrir si observamos detenidamente, un pequeño río que discurre entre la maleza de un pantano, o un árbol que crece imponiendo su forma sobre el resto de trazos que cubren la pintura.

Sin duda, es una exposición de lo más estimulante y desde aquí os invito a recorrer su galería y a perderos en ese mundo abstracto que Carlos León ha dibujado. Desde mi punto de vista, se trata de una obra realmente impactante y que nos lleva a investigar y conocer, a reflexionar sobre el reflejo del subconsciente.

Es un arte simbólico que se conecta entre sí, de manera que se refieren unas obras a otras, resultando casi una obra en unidad total que tiene sentido en general y en concreto. Esto no deja de ser fascinante tratándose, además, de una persona de nuestra actualidad y mundo artístico más contemporáneo.

Al final mi viaje no fue en balde y descubrí algo que de alguna manera me identificaba. Quizás a las personas que vayan a verla les llame como a mí lo hizo.

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