¿Por qué nos da pereza el derecho?


Nos encanta hablar de política, es un hecho, pero parece que no nos gusta hablar tanto de leyes o de derecho. ¿Se debe, quizá, a que tenemos que estar más informados? ¿A qué son datos exactos y no podemos retocarlos con nuestra fina labia? Obviamente, en este aspecto no hablamos de moral, de ética o de lo que es justo o de lo que no.


Sin embargo, política y derecho van más unidos de lo que nos gustaría, tanto para bien como para mal. Principalmente, mucho del mundo político donde se hacen y se votan las leyes ha tenido, tiene o, seguramente, tendrá problemas con la justicia en diferentes ámbitos. De esos problemas sí que nos gusta hablar, sobre todo, si se trata de un político que representa una ideología distinta a la nuestra.




En ese momento nos sacamos en martillo de la manga, mandamos silencio y explicamos lo que se deberían hacer con ellos, lo que no se debería hacer, y ya que estamos con la toga puesta nos ponemos a comentar el caso de nuestro vecino que nos ha ganado un juicio.




La vida es dura, y aprendemos muy tarde, o nunca, que un juicio no siempre hace justicia o que hay investigaciones que llevan más tiempo que muchas parejas que conocemos.




Pero ¿por qué pasa esto exactamente? ¿Qué impide que se haga justicia? si estamos viendo que eso no es justo ¿es que el juez no lo ve? Seguramente cualquiera de nosotros lo haría mejor…




No tengo la respuesta perfecta, ni la salvación de todos los males, pero después de cambiar radicalmente mi forma de percibir este ámbito creo que puedo dar algunas pinceladas aclaratorias sobre el tema.




En primer lugar, si quieres tener un país que sea una garantía en materia de derechos para los ciudadanos, la justicia va a ir lenta, hay que asumirlo. Si vamos rápido es más fácil saltarse las garantías y sería una maravilla para los casos mediáticos que vemos todos, pero ¿y para los tropecientos casos de los que no nos enteramos? ¿Sería beneficioso?




Después, la frase mítica “es inocente hasta que se demuestre lo contrario”. Fastidia mucho saber que una persona es culpable y no poder demostrar que lo es, pero imaginaos por un segundo que en el momento en el que alguien te denunciara por algo fueras automáticamente culpable y sobre ti cayera el peso de probar tu inocencia. A lo mejor no es la mejor manera de tener un sistema justo y garantista.




Hay otro aspecto importante: las leyes. Las leyes están para algo y no es fácil cambiarlas, pero esto se enlaza con el primer punto que hace que sean garantista. Si cambiamos las leyes todos los días no creo que alguien tenga la memoria ni las ganas para poder saber de qué va la cosas hoy. Conocer las leyes es una tarea difícil, pero creedme: hay anécdotas que te hacen muy ameno el aprendizaje. Hay leyes que simplemente permanecen en el tiempo porque no se han ido reformando.




Personalmente me llamó mucho la atención el artículo 612 del Código Civil




El propietario de un enjambre de abejas tendrá derecho a perseguirlo sobre el fundo ajeno, indemnizando al poseedor de éste el daño causado. Si estuviere cercado, necesitará el consentimiento del dueño para penetrar en él. 
Cuando el propietario no haya perseguido, o cese de perseguir el enjambre dos días consecutivos, podrá el poseedor de la finca ocuparlo o retenerlo.
El propietario de animales amansados podrá también reclamarlos dentro de veinte días, a contar desde su ocupación por otro. Pasado este término, pertenecerán al que los haya cogido y conservado.



Pensándolo en la actualidad ¿quién va a perseguir abejas por ahí? no me parece lo más lógico del mundo como para dedicarle un artículo pero, ahí está.




Hay cosas que no se entienden exactamente hasta que no se profundiza un poco más en ellas. Debemos pensar y reflexionar desde distintas miradas.




Os doy la bienvenida a un rincón donde poder conocer un poco más sobre eso que se llama Derecho.





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