Millenials: lo aceptas y lo eres.


Ilustración: ISMO. – 📸@ismo.vignette

Millenials: Aproximadamente 47.800.000 resultados (0,35 segundos) en Google, el buscador millenial.

Millenials o generación “Y” no son pokemon de una nueva generación. Son aquellas personas que nacimos desde 1980 al 2000.

Hace ya un tiempo, el periodista Antonio Navalón escribió un artículo titulado “Millenials: dueños de la nada”donde afirma que todas las generaciones han tenido como objetivo por lo menos, ostentar el poder. Sin embargo, de un tiempo a esta parte ha observado que hubo un antes y un después marcado por el nacimiento de internet. Somos, en palabras de Navalón, hijos de la revolución tecnológica y nos caracterizamos por la indiferencia ante cualquier aspiración política o social y al mundo real. No tenemos la función de escuchar así que no merece la pena hacer un discurso. Por ello, el futuro, en nuestras manos, correría peligro.

Mientras que podría dar ejemplos sobre millenials que están involucrados no solo en la política sino en luchas sociales tan importantes como ella, me limitaré a decirte, Navalón, que aquí esta millenial no quiere ese poder del que hablas. No busco un poder que ya está anticuado, y cuyo único final es el de que me quiten el puesto.

El hecho de que muchas personas de mi generación no lo quieran no es desinterés, es una revolución. No estamos de acuerdo con que tus formas de poder sean las correctas y no nos interesa un sistema no solo anticuado, sino obsoleto.

Con esto no quiero decir que no busquemos una voz, o voces, que nos representen y digan que no somos como tú afirmas. Internet tiene mucho poder, pero no el de dinamitar el pensamiento crítico, las buenas ideas o los discursos nuevos. Nuestra indiferencia no viene de ese foco, viene del vuestro: tu voz. La tuya y la de muchísima gente que aún nos rodea.

Tampoco ayuda que a mí, por mujer y millenial, se me niegue la voz porque no me conceden un espacio. ¿Para qué quieres que hable si no me escuchas? ¿Por qué lo quieres si no te gusta lo que digo? Quizá el discurso que quieres escribir y el que afirmas que no merece la pena porque no escuchamos no se deba a eso, sino a que no sabéis hablarnos y a que hemos dejado de escuchar por el mero hecho de que sea tu voz la que lo cuente. El triunfo de youtube y de las redes sociales no se deben a una cosa arbitraria, es el contacto directo con gente que tiene una voz: influencers, youtubers… y el hecho de tener un usuario me da permiso para hablar. Quédate tu poder, yo ya tengo el mío.

Si bien es cierto que yo, por mi parte, tampoco apruebo que sea el postureo y las mentiras en la red el catalizador de nuestras vidas en un afán de ser más guays, también creo que es el mejor medio que tenemos, no solo de comunicación con el mundo, sino de creación y exposición. Internet miente, ¿y las noticias no? Llegados a este punto, ¿quién dice la verdad?

Quizás el problema resida en que no hay una sola verdad y para descubrir el resto, internet es útil. Esta herramienta (y es así como la veo) ha servido para ser más desconfiados y eso, dada nuestra historia, es de agradecer.

No negaré que muchas personas se obsesionan con la imagen que dan al mundo virtual, por los likes, las stories… A pesar de eso, han encontrado maneras de explotar sus ideas y creatividad. Por poner un ejemplo, las canciones de Arnau Griso son el vivo ejemplo de una generación que no solo tiene derecho hablar sino que también tiene conciencia social.

El ciberactivismo, la movilización rápida, las opiniones que hacen volver un programa… Hay personas que han conseguido ser quiénes son gracias a Internet porque en sus casas no se les permitía. La mass media está dando cabida a un montón de personas que los antiguos métodos jamás habrían aceptado. Las mujeres, las identidades sexuales, los hombres que se maquillan y la gente que de verdad cree que este mundo en el que vivimos no solo avanza, sino que progresa y que esto conlleva una apertura de ideas y mentes para mejorar.

La datación de “millenial” que cubre veinte años de historia tampoco es la idónea. No vivimos en un momento histórico similar, no nos metan en el mismo saco y a poder ser, no nos metan en ninguno.

Sigo consultando más libros que buscadores, Navalón, pero poseo en mi móvil algo tan poderoso como la información. Quizás, en lugar de criticar mi generación, debas dejarnos hablar y después, usar nuestro idioma porque, lo siento, somos quienes estarán en el futuro. Para ti, oscuro y que alberga horrores, pero mi generación no tiene la culpa de que la tuya esté dejando el mundo tal y como lo está haciendo.

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