El profundo Oscar Wilde


Como habréis podido leer en el título de esta sección, aquí hablaremos de figuras, personalidades y personajes del mundo del arte LGBTI+.


Hoy, me gustaría comenzar con un escritor que seguro conoceréis: Oscar Wilde. Nacido en Dublín en 1854, fue uno de los dramaturgos más famosos y prestigiosos de la Londres victoriana. Su obra más destacada es, sin duda alguna, El Retrato de Dorian Gray. No son pocos los que especulan que se basa en su propia vida. Pero esa no es la obra que nos cita hoy a hablar de él, sino una carta conocida con el título De Profundis.




Resulta una obra desgarradora en la cual, nos abre su corazón y nos revela, desde la cárcel en la que estuvo confinado, los motivos que lo llevaron hasta esa situación. En 1895, el marqués de Queensberry escribió una carta a Oscar acusándole de sodomita orgulloso de serlo (me da que el marqués tenía un poco de envidia). Os preguntaréis, ¿quién es este señor? Se trata del padre de Alfred Douglas, un amigo íntimo de Oscar y con el que se cree que tuvo un romance extenso.




Después de esa carta, Wilde trató de defenderse. Sin éxito, fue condenado a dos años de trabajos forzados. En esa estancia escribió de lo que hoy hablamos: una carta dirigida a Alfred, su amante. Asistimos en ella al relato desgarrador de un hombre enamorado que se ve sumido en una relación tóxica con alguien que solo lo utilizó. Wilde es consciente de esto. De hecho, reconoce que esta relación le ha llevado a la absoluta bancarrota moral y económica.




Agarraos a la silla, porque nuestro amigo Oscar era un cabezota y nada más salir de la cárcel, efectivamente, volvió a los brazos de su queridísimo amigo Alfred. Cabe señalar que Oscar estaba casado y su mujer ya no quería saber nada de él, aunque jamás se divorciaron y seguía dándole dinero. Puede ser que influyera que Alfred la amenazó de muerte si se atrevía a interferir en la relación. Un encanto de persona, como veis. ¿Qué habrá visto Oscar en él para estar tan terriblemente enganchado?




Sus familias los amenazaron con cortarles el grifo si continuaban viéndose, así que su nidito de amor-odio acabó sepultado. Hubo mucha repercusión con el caso Wilde, tanto en Gran Bretaña como en Europa. Si ya de por si la tolerancia hacia la homosexualidad era algo casi inexistente, después de este escándalo se desató una ola de homofobia que generó numerosas persecuciones de artistas lgtbi+ (los cuales son muy abundantes en la historia de todo el arte).




Os dejo con un fragmento de De Profundis en el que podéis apreciar el grado de enamoramiento que Oscar tenía. También, el resentimiento que baña sus palabras, producto de un corazón roto.




Recuerdo cada detalle de esos trágicos momentos. Nada ocurrido durante esos años lamentables se ha borrado de mi cerebro. Recuerdo cada matiz de tu voz, cada gesto y cada movimiento nervioso de tus manos, cada una de tus amargas y venenosas frases. No olvido la calle o el río a lo largo del cual caminábamos; el muro o el bosque que nos rodeaba; la hora de nuestros encuentros, y la dirección del viento y el aspecto y la forma de la luna de esas noches. No ignoro que, frente a este reclamo mío, me responderás que tú me has querido; que durante aquellos dos años y medio […] me querías. Sí, independientemente de tu comportamiento conmigo, yo siempre sentí que tú, en lo recóndito de tu alma, me amabas.



Ay Oscar, no estás solo, muchos de nosotros también hemos amado a tíos soberanamente gilipollas.





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